¿Por qué es importante el control de aforos?

“Máximo dos personas en el interior. Gracias”. Este cartel de cualquier pequeño negocio de barrio es una realidad tangible en la era “pandémica” en la que estamos inmersos a día de hoy. Las limitaciones de aforo han resultado ser una de las fórmulas clave para frenar las cifras de contagios y minimizar los riesgos que supone la entrada en contacto de diferentes personas. Sin embargo, esta preocupación por el aforo no es una novedad, sino que siempre ha sido fundamental en cualquier circunstancia y se debe tener en cuenta en todo momento.

¿Para qué es necesario conocer el aforo de un establecimiento?

1. Seguridad: Es la razón principal por la que hay que tener en cuenta el aforo. Una capacidad de ocupación que supere la estipulada puede provocar dificultades en caso de una posible evacuación y podría acarrear consecuencias fatales.

2. Garantizar un espacio higiénico: En los tiempos del coronavirus, respetar el aforo reduce exponencialmente las posibilidades de contagiar o ser contagiado.

3. Registro oficial para la empresa: Muchos negocios e instituciones como, por ejemplo, los museos, cuentan con aportar cifras y estadísticas para evaluar la afluencia de público, lo que estas suponen para la empresa y los pasos a seguir para modificarlos.

4. Calidad de la experiencia: El aforo limitado permite una vivencia mucho más cómoda y de mayor calidad para el cliente con un trato más personalizado.

La limitación del aforo parte de una premisa lógica y fundamental: contar el número de personas que acceden al interior de un establecimiento para evitar la saturación del espacio.

El aforo en el verano de la COVID-19

El verano atípico que vivimos este 2020 ha sembrado un mar de dudas en aquellos veraneantes que buscan refugiarse de las altas temperaturas y el sol abrasador de julio y agosto. ¿Cómo darse un chapuzón en la nueva normalidad sin exponerse al contagio del coronavirus? De nuevo, el control de aforo supone la clave para reducir al mínimo las posibilidades de infección.

Tras la finalización del Estado de Alarma, las comunidades autónomas son las encargadas de tomar el relevo y elaborar normativas personalizadas para cada caso concreto, así como cada ayuntamiento. De esta manera, encontramos que a lo largo de la geografía española hay que tener en cuenta estas medidas de restricción para hacer un uso responsable de los espacios compartidos. Si decidimos darnos un baño en una piscina de la Comunidad de Madrid, hemos de saber que se debe asegurar un aforo que no supere el 50% tanto en zonas de reposo como durante el baño, a fin de que cada usuario disponga de alrededor de 3 metros cuadrados de superficie. Sin embargo, en Andalucía el aforo aumenta hasta un 75% siempre que exista la garantía de una distancia de seguridad de 1,5 metros y uso de la mascarilla obligatorio excepto durante el baño.

Herramientas de control de aforo

Lo mismo sucede con las playas: a pesar de que investigaciones del CSIC han comprobado que la sal minimiza el impacto y la transmisión del virus, lo más seguro es procurar mantener durante el baño en el mar una distancia de seguridad de al menos 1,5 metros. La mascarilla, de nuevo, se presenta de uso obligatorio salvo dentro del agua y se debe situar la sombrilla y las toallas a una distancia prudente respetando al resto de usuarios.

A modo de ejemplo de gestión municipal: a lo largo de esta semana, el ayuntamiento de Marbella (Málaga) ha decidido cerrar las playas entre las 21:30 y las 7:00 (a excepción de la práctica de la pesca deportiva, que sí tiene permitido el acceso) ante la imposibilidad de controlar el aforo por las noches y a fin de evitar barbacoas y fiestas en la playa. Es por esto que, si durante el verano cambiamos de comunidad autónoma o de localidad, es fundamental informarse de cuáles son las medidas de seguridad específicas de ese lugar para disfrutar las vacaciones de la forma más segura.

¿Qué ocurre con el aforo máximo en interiores?

La limitación del aforo parte de una premisa lógica y fundamental: contar el número de personas que acceden al interior de un establecimiento para evitar la saturación del espacio. Según el Ministerio de Industria, a partir de un aforo que sobrepase las 151 personas (esta cifra depende de cada comunidad autónoma), se ha de utilizar un sistema automático de conteo que no sea intrusivo. Para asegurar que esta cantidad no excede a la permitida, son varias las soluciones y propuestas que se pueden implementar:

1. Limitar el número de accesos a un edificio: Esta medida es interesante no solo en grandes eventos, sino también en escala reducida en la “nueva normalidad” para evitar al máximo el contacto entre las personas. Es aconsejable habilitar un número limitado de entradas y salidas para facilitar la contabilización de la afluencia.

2. Acotar las zonas de entrada y salida: La falta de costumbre puede hacer que esta medida sea un poco molesta. A muchos nos ha pasado que no nos hemos fijado en la señalización del suelo y un trabajador del establecimiento nos pide que utilicemos la puerta contraria. Agrupar a las personas entrantes y salientes ayuda mucho al conteo y, en el caso de la prevención del coronavirus, minimiza el impacto de los contactos frontales.

3. Cuentapersonas manual: Si el local dispone de una persona destinada a ocuparse del control de entrada y salida, puede llevar el registro con un contador de visitas en el que un click se corresponde con una nueva persona en el interior.

4. Sensores de captación no intrusivos: Su instalación suele pasar desapercibida y normalmente se localiza en la parte superior de las zonas de paso. Pueden ser infrarrojos, térmicos o de vídeo.

5. Sensores electromecánicos o intrusivos: Es fácil encontrarlos en los laterales de las zonas de tránsito y permiten o impiden el paso. En esta categoría entran los torniquetes, tornos, lectores y portillos.

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